21.8.14

Trozos de "BASURA Y GÉNERO. MEAR/CAGAR. MASCULINO/FEMENINO" Por Beatriz Preciado



Más acá de las fronteras nacionales, miles de fronteras de género, difusas y
tentaculares, segmentan cada metro cuadrado del espacio que nos rodea. Allí
donde la arquitectura parece simplemente ponerse al servicio de las necesidades
naturales más básicas (dormir, comer, cagar, mear..) sus puertas y ventanas,
sus muros y aberturas, regulando el acceso y la mirada, operan silenciosamente
como la más discreta y efectiva de las "tecnologías de género."

No se nos pregunta si vamos
a cagar o a mear, si tenemos o no diarrea, nadie se interesa ni por el color ni
por la talla de la mierda. Lo único que importa es el GÉNERO.

 Cualquier ambigüedad de
género (pelo excesivamente corto, falta maquillaje, una pelusilla que sombrea
en forma de bigote, paso demasiado afirmativo…) exigirá un interrogatorio del
usuario potencial que se verá obligado a justificar la coherencia de su elección
de retrete: "Eh, usted. Se ha equivocado de baño, los de caballeros están a la
derecha." Un cúmulo de signos del género del otro baño exigirá
irremediablemente el abandono del espacio mono-género so pena de sanción
verbal o física.

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