(...) hay tres cosas que yo nunca haría, matar, violar o robar (...) Puedes fiarte de mí.
Te dije que no me besaras, no quiero que me beses. Lo siento... pero eres la última mujer a la que beso, es algo que me das de ti. NO, yo no te he dado nada, me lo has quitado, yo te dije ya que no lo hicieras y has hecho, te ha importado una mierda lo que yo quiera.
Me sentía impotente, como un muñeco de trapo, él me movía a su antojo, me puso encima de su pecho, me colocaba los brazos y la cabeza.
Fue eso, me obligó a abrazarle, y me besó porque se iba a morir. Yo estaba muy muy cansada.
Por supuesto ya no me fiaba en absoluto de él. ¿que me garantizaba que con el drama no quisiera llevarse de mí algo más? Mi garantía era la posibilidad de chillar, había más personas en la habitación. No hizo nada más. Y yo no chillé, ni dije nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario