"
La persona no-amorosa no ama, experimenta conatos de amor en sus marcos afectivos. Es decir, aunque no percibamos la esencia de las cosas, siempre (sobretodo a los jóvenes) nos queda algo de sensibilidad que resiste. Por tanto -repetimos- un no-amoroso, no ama, sino que experimenta conatos de amor en sus relaciones falsas. Solo experimenta conatos, porque la intensidad del flujo amoroso se reduce a una persona, a la figura del “novio”.
El no-amor opera en las etiquetas, en la forma. Adoptar una forma como “novios” puede impedir que una persona no pueda repartir libremente su amor a las demás personas. Esto puede llegar a extremos impensables: “quien bien te quiere te hará sufrir"
El amor libre no es cosa de tú y tu pareja, sino de tú contigo mismo, tú con los demás seres, y de tú con el mundo. Habría que tomar partido en este triple sentido de manera ética-política, de manera guerrera, sino el espíritu se debilita "
No hay comentarios:
Publicar un comentario