Yo quise ser bonita. Como tú. Como un imán que atrae miradas metálicas y cabezas de hierro de forma automática.
Yo quise andar como tú andas, desenfadada, misteriosa, azul.
Pero nunca supe. Siempre fui la que grita, la que habla de más, la de la verborrea y la risa estúpida.
Siempre fui la que se muerte las uñas y se saca los mocos en público, una niña pequeña y algo gris.
Pero ya se acabó. El querer ser bonita, delicada y encantadora. El querer ser misteriosa. El esconder lo feo: los granos los pelos las estrías las costras y las cicatrices. Se acabó el meter la tripa, mi tripa pequeñita y de bebé.
Se acabó. Si los mocos son mis aliados me los sacaré en público. Si mis dientes son amarillos los pasearé por el mundo. Por que ya basta, ya basta. Ya basta de flagelarme, ya basta de reducirme.
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