4.5.14
La Mujer de Piedra.
Indolente, perezosa pero implacable,
la Mujer de Piedra avanza destruyéndolo todo a su paso.
No tiene frío, no tiene miedo.
Tritura con sus dientes incorruptos a aquellos que interrumpen su camino.
La Mujer de Piedra es colosal, es enorme, y sus tetas
blancas, marmoleas, duras y picudas,
son también violencia, también son rabia pura.
La Mujer de Piedra se pasea por la ciudad, que entre estertores y gemidos corre a resguardarse entre las faldas del olvido.
Niños insolentes, señores con bombín, bigotes, zapatos relucientes. Policías altivos, barrigones de cigarro y pistola:
¡AAAAAAAARRG!
A todos se los come,
a todos los mastica,
a todos los absorbe.
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